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Cada septiembre y octubre, el este de Canadá se convierte en la paleta de colores más espectacular del planeta: arces rojos, abedules dorados y fresnos naranja tiñen miles de kilómetros cuadrados de bosque boreal, mientras las temperaturas se mantienen agradablemente suaves gracias al fenómeno conocido como el veranillo de San Martín. Este itinerario de 10 días recorre los rincones más fotogénicos de Québec y Ontario, dos provincias que rivalizan en la grandiosidad de sus paisajes otoñales, pasando de los vibrantes barrios de Montreal hasta las cataratas de Niágara, atravesando parques nacionales, ríos legendarios y pueblos que parecen sacados de una novela de Quebec. El mejor periodo cae entre finales de septiembre y principios de octubre de 2026, cuando el veranillo de San Martín regala días soleados de 15-20 °C y noches frescas que aceleran el viraje cromático de los bosques. Si viajas en el momento justo, la experiencia rivaliza sin esfuerzo con el famoso foliage de Nueva Inglaterra, a tan solo horas de distancia al norte de la frontera. Consulta los Parques Nacionales de Canadá y el calendario de colores de The Weather Network para ajustar las fechas con precisión.

Resumen del itinerario de 10 días: Québec y Ontario en otoño

Este recorrido circular te lleva desde Montreal hacia el noreste de Québec, bordeando el río San Lorenzo hasta Charlevoix y Tadoussac, para volver a la ciudad de Québec y luego cruzar hacia Ontario vía Gatineau, Algonquin y Niágara. Puedes comenzar y terminar en Montreal (vuelos más económicos) o adaptar el circuito saliendo desde Ottawa o Toronto.

DíaEtapaDistancia aprox.Pernoctación
1Llegada a Montreal — Mont Royal, PlateauCiudadMontreal
2Cantons-de-l’Est (Eastern Townships)~130 km de MontrealMagog o Knowlton
3Parc national de la Mauricie~180 kmShawinigan o Trois-Rivières
4Parc de la Jacques-Cartier~170 kmQuebec City
5Charlevoix (Baie-Saint-Paul, La Malbaie)~90 kmBaie-Saint-Paul o La Malbaie
6Tadoussac y la desembocadura del Saguenay~100 kmTadoussac
7Viejo Québec (Vieux-Québec)~215 km de vueltaQuebec City
8Parc de la Gatineau — Ottawa~250 kmOttawa o Gatineau
9Parc Algonquin (Ontario)~260 kmWhitney o Huntsville
10Cataratas del Niágara — vuelo de vuelta~300 km a TorontoNiagara Falls o Toronto
Consejo Pixidia: Reserva el coche de alquiler con al menos 6 semanas de antelación. En otoño, la demanda se dispara en Montreal y Quebec City. Opta por un SUV o un coche mediano con tracción en las 4 ruedas si viajas después del 10 de octubre; algunas carreteras de parques pueden tener escarcha matutina. El seguro de daños por colisión (Collision Damage Waiver) suele estar incluido en las tarjetas Visa Infinite, pero verifica las condiciones antes de salir.
Bosque otoñal en el Mont Royal de Montreal, sendero de senderismo bajo el follaje
Bosque otoñal en el Mont Royal de Montreal, sendero de senderismo bajo el follaje — Foto de Jay Thousand en Unsplash

Día 1 — Montreal: el Mont Royal en llamas

La ciudad bilingüe que despierta en rojo y dorado

80–150 CAD/día (alojamiento + comida) 1 día completo 12–19 °C (octubre) Mejor: últimas dos semanas de septiembre

Montreal es la puerta de entrada natural a este circuito otoñal: la ciudad cuenta con vuelos directos desde Europa, América Latina y Estados Unidos, y se sitúa en el corazón geográfico de los dos itinerarios québéquois que seguiremos. Pero Montreal no es sólo una escala lógica; en octubre la ciudad misma se transforma. El Mont Royal —el parque diseñado por Frederick Law Olmsted, el mismo autor del Central Park de Nueva York— despliega un tapiz de arces rojos, olmos dorados y abedules plateados que convierte cada sendero en un túnel de luz cobriza. La cumbre del belvedere Kondiaronk, a 233 metros sobre el nivel del mar, ofrece una panorámica que en otoño resulta sencillamente irreal: la ciudad construida entre los brazos dorados del bosque, con el San Lorenzo brillando al fondo. La subida a pie desde el metro Guy-Concordia tarda apenas 40 minutos, pero te recomendamos madrugar para llegar antes de que las familias montrealesas copan los senderos en fin de semana.

Después del mont, el barrio del Plateau-Mont-Royal invita a un descanso con sabor local: las terrazas de la avenida Duluth se llenan de parroquianos que aprovechan los últimos días templados antes del invierno. Prueba una poutine artesanal en el mercado Jean-Talon —el mercado público más grande de Norteamérica, cerrado para la temporada invernal en noviembre— donde los vendedores ofrecen calabazas de decenas de variedades, manzanas de Montérégie y sidra de hielo. Por la tarde, el barrio de Mile End concentra galerías de arte que suelen celebrar exposiciones inaugurales de otoño, y los legendarios bagels de la Boulangerie St-Viateur son el tentempié perfecto antes de cenar en uno de los restaurantes de la rue Bernard, donde la gastronomía quebequense abraza las setas silvestres, los quesos de Lanaudière y el foie gras de pato. Recuerda que Montreal se mueve tarde: las cenas empiezan a partir de las 19:00 y las mejores mesas se reservan con días de antelación.

Puntos destacados

  • Subida al belvedere Kondiaronk al amanecer para la panorámica más fotogénica de la ciudad con follaje
  • Recorrido por el sendero Olmsted y el lago de los Castores (Lac aux Castors), rodeado de arces centenarios
  • Visita al Mercado Jean-Talon para probar productos de temporada: sidra, calabazas y quesos de Québec
  • Noche en el barrio de Mile End o el Plateau para descubrir la escena gastronómica y cultural local
Consejo Pixidia: Si llegas en vuelo transatlántico el mismo día 1, evita conducir directamente hacia los Cantons-de-l’Est esa tarde: el cansancio del jetlag combinado con carreteras secundarias al anochecer no es buena combinación. Descansa en Montreal la primera noche y recoge el coche de alquiler al día siguiente, a partir de las 8:00, en el aeropuerto Trudeau o en una de las sucursales del centro. El metro de Montreal te llevará fácilmente desde el aeropuerto hasta cualquier hotel céntrico en menos de 25 minutos mediante la línea 2 (naranja) y el tranvía del aeropuerto (línea 747).
Carretera rural en otoño cerca de Sainte-Lucie, Quebec, Canadá, flanqueada de arces
Carretera rural en otoño cerca de Sainte-Lucie, Quebec, Canadá, flanqueada de arces — Foto de Claude Laprise en Unsplash

Día 2 — Cantons-de-l’Est: carreteras entre arces encendidos

La Nouvelle-Angleterre québéquoise en su máximo esplendor cromático

100–200 CAD/día 1 día (puede extenderse a 2) 10–18 °C (octubre) Mejor: del 25 sept. al 10 oct.

A apenas 130 kilómetros al sureste de Montreal, los Cantons-de-l’Est (Eastern Townships) son el secreto mejor guardado del otoño québéquois. Esta región de colinas suaves y lagos cristalinos fue colonizada por los lealistas británicos tras la Revolución Americana, y esa herencia anglosajona convive hoy con el francés local en una mezcla cultural fascinante. Pero lo que más impacta al viajero de octubre no es la historia sino la carretera: la Route des Sommets, que serpentea entre Sutton, Bromont y Orford, está considerada una de las rutas de follaje más espectaculares de toda Norteamérica. El bosque mixto de la región —arces azucareros, hayas americanas, abedules y abetos— produce una gama cromática que va del amarillo puro al rojo granate pasando por el naranja eléctrico, con los lagos Memphrémagog, Brome y Orford actuando como espejos que duplican los colores. Detente en el mirador del Mont-Orford —accesible en teleférico o a pie en menos de 2 horas— para una vista que en días claros alcanza los estados de Vermont y New Hampshire al sur.

La gastronomía de los Cantons es otro de sus grandes atractivos en otoño. La región cuenta con más de una docena de cidreries (sidrerías) artesanales donde probar la famosa cidre de glace (sidra de hielo), un licor dulce y aromático producido únicamente en Québec a partir de manzanas que se dejan congelar en el árbol antes de la cosecha. La Domaine Pinnacle en Frelighsburg organiza visitas guiadas que incluyen paseos entre los manzanos con sus frutas maduras bajo el follaje otoñal, y la Route des Vins de Brome-Missisquoi suma más de veinte bodegas que producen vinos blancos fríos con uvas Vidal y Seyval, perfectos para maridar con el foie gras de pato y los quesos de oveja de la región. El pueblo de Knowlton, con sus casas victorianas y sus boutiques de anticuarios, es el lugar ideal para una parada de almuerzo; el restaurante Chez Chablis prepara platos de temporada donde las setas silvestres —chantarelas, morillas, trompetas de la muerte— protagonizan cada carta. Por la noche, un bed & breakfast en Magog te permite amanecer con vistas sobre el lago Memphrémagog y sus brumas matutinas color lavanda.

Puntos destacados

  • Route des Sommets: una de las rutas de foliage más fotogénicas de Norteamérica, ideal al amanecer
  • Degustación de cidre de glace y vinos en la Domaine Pinnacle o las bodegas de Brome-Missisquoi
  • Teleférico y senderos del Mont-Orford con vistas hasta Vermont en días despejados
  • Paseo por el pueblo de Knowlton y sus tiendas de anticuarios y productos locales
Consejo Pixidia: La carretera 112 entre Coaticook y Sutton es espectacular pero estrecha; evita conducirla al anochecer cuando los ciervos de cola blanca son muy activos. Si quieres ver colores al máximo, el pico suele producirse entre el 28 de septiembre y el 7 de octubre en esta región. Sigue el mapa semanal de colores de la web oficial de Tourisme Québec para ajustar tus fechas con precisión.
Vista aérea de los ardientes colores otoñales sobre bosques y lagos de Quebec
Vista aérea de los ardientes colores otoñales sobre bosques y lagos de Quebec — Foto de Guy Tsror en Unsplash

Día 3 — Mauricie: el lago entre bosques de fuego

El Escudo Canadiense desplegado en una sinfonía de rojo, naranja y amarillo

30 CAD entrada parque + 90–160 CAD aloj. 1 día completo 8–16 °C (octubre) Mejor: 1–15 de octubre

El Parc national de la Mauricie, establecido en 1970 y gestionado por Parks Canada, es uno de los parques nacionales más accesibles de Québec y, en otoño, uno de los más impresionantes del continente. Sus 536 kilómetros cuadrados de bosque boreal están surcados por más de 80 lagos interconectados y 350 kilómetros de ríos donde los alces se adentran a beber al amanecer, ignorando olímpicamente a los fotógrafos apostados en las orillas. La ruta panorámica de 63 kilómetros que atraviesa el parque de norte a sur —entre las entradas de Saint-Jean-des-Piles y Saint-Mathieu-du-Parc— se convierte en una de las carreteras más fotografiadas de Québec entre el 1 y el 15 de octubre, cuando el arce azucarero (Acer saccharum), el árbol emblema de la bandera canadiense, alcanza su punto máximo de coloración roja. En días de sol, el contraste entre el cielo azul cobalto y el bosque en llamas es tan intenso que parece filtrado digitalmente: no lo está.

Para quienes disfrutan del senderismo activo, el parque ofrece el sendero del Lac Wapizagonke, un recorrido de 6 kilómetros de dificultad moderada que bordea uno de los lagos más fotogénicos de la región, con miradores sobre el bosque reflejado en el agua quieta. Para los amantes del piragüismo, el alquiler de canoas en la estación de Rivière-à-la-Pêche permite explorar los lagos interiores, accesibles únicamente por agua, donde el silencio sólo se rompe por el golpe de un alce al entrar al lago o el grito del loon (colimbo americano) al despegar. Los que prefieren la comodidad pueden contratar un sobrevuelo en hidroavión desde el aeródromo de Shawinigan: diez minutos en el aire bastan para entender la magnitud del espectáculo desde una perspectiva que ninguna carretera puede ofrecer. Fuera del parque, la ciudad de Shawinigan —cuna del ex primer ministro Jean Chrétien— tiene una oferta cultural sorprendente para su tamaño, con el Musée POP dedicado a la cultura popular quebequense y el Cité de l’Énergie, un parque temático industrial junto a las cataratas del río Saint-Maurice.

Puntos destacados

  • Ruta panorámica de 63 km dentro del parque: la carretera más fotogénica de Québec en octubre
  • Senderismo en el Lac Wapizagonke y avistamiento de alces al amanecer en las orillas
  • Piragüismo en los lagos interiores del parque, accesibles únicamente en canoa
  • Opcional: sobrevuelo en hidroavión desde Shawinigan para una perspectiva aérea del foliage
Consejo Pixidia: El parque de la Mauricie no permite hacer hogueras en octubre salvo en los fogones habilitados en los campings, y el tráfico de ciervos y alces en la carretera panorámica es muy alto al amanecer y al atardecer. Reduce la velocidad a 50 km/h en esos tramos y lleva siempre los faros encendidos. La entrada al parque cuesta 30,80 CAD por adulto (tarifa 2025) y se puede reservar en línea con antelación; en fines de semana de octubre el aparcamiento principal se llena antes de las 9:00 AM.
Árboles otoñales en rojo y naranja en el Parc des Grands Jardins, Charlevoix, Quebec
Árboles otoñales en rojo y naranja en el Parc des Grands Jardins, Charlevoix, Quebec — Foto de Nunzio Guerrera en Unsplash

Día 4 — Parc de la Jacques-Cartier: senderos salvajes en las puertas de la capital

Un fiordo quebequense entre arces que arden como antorchas

9,50 CAD entrada SEPAQ + 100–180 CAD aloj. Quebec 1 día completo 6–14 °C (octubre) Mejor: 28 sept.–8 oct.

A tan sólo 40 minutos al norte de la ciudad de Québec por la autoroute 175, el Parc national de la Jacques-Cartier ofrece uno de los escenarios de follaje más dramáticos de toda la provincia. El parque está esculpido por el glaciar: una valle glaciar de 350 metros de profundidad y 67 kilómetros de largo donde el río Jacques-Cartier discurre entre paredes de granito cubiertas de arces que, en octubre, se iluminan con tonos que van del amarillo brillante al carmesí oscuro. Las paredes del valle actúan como amplificadores cromáticos: cuando el sol de la tarde incide en ángulo bajo sobre los árboles, el bosque parece literalmente incandescente. El mirador de la Vallée, al que se llega tras 20 minutos de sendero fácil desde el parking principal, proporciona la vista más impresionante de todo el parque; para el amanecer, el sendero Les Loups (7,5 km, moderado) sale del camping y atraviesa el bosque más denso, donde la probabilidad de encontrar caribús en otoño es real aunque no garantizada.

La gestión de la SÉPAQ (Société des établissements de plein air du Québec) mantiene el parque en excelentes condiciones: los senderos están perfectamente balizados, los miradores tienen barandillas de madera y el centro de visitantes ofrece exposiciones sobre la ecología del bosque boreal y los ciclos del follaje. Para quienes tienen niños, el Sentier des Nymphes (2,8 km, fácil) es una opción perfecta que bordea el río con explicaciones sobre la flora local. En otoño, las aguas del Jacques-Cartier están en su nivel más bajo del año, lo que permite ver el lecho de granero rosa y las truchas remontar las corrientes. El kayak y el rafting están disponibles hasta el 15 de octubre en la empresa Sporting Life, y la experiencia de remontar el río entre paredes de bosque en llamas es, según los propios guías, difícil de superar en cualquier otra época del año. Por la noche, la ciudad de Québec —a 40 minutos— ofrece opciones de alojamiento y restauración de primera categoría que detallamos en el día 7.

Puntos destacados

  • Mirador de la Vallée: vista panorámica del valle glaciar cubierto de arces en llamas
  • Sendero Les Loups al amanecer para avistar caribús y alces en el bosque boreal
  • Kayak o rafting en el río Jacques-Cartier entre paredes de follaje naranja y rojo
  • Centro de visitantes SÉPAQ con exposición sobre la ecología del follaje y el bosque boreal
Consejo Pixidia: El parque de la Jacques-Cartier alcanza su pico de follaje entre 5 y 7 días antes que el Mont Royal de Montreal, gracias a su mayor altitud. Si viajas a finales de septiembre, es posible que el parque ya esté en su máximo colorístico mientras Montreal todavía muestra tonos verdes. Consulta la página de colores de otoño de la SÉPAQ, que actualiza semanalmente el estado del follaje en cada parque nacional de Québec.
Paisaje otoñal en la región de Charlevoix, Quebec, Canadá, bosque rojo y naranja
Paisaje otoñal en la región de Charlevoix, Quebec, Canadá, bosque rojo y naranja — Foto de Nunzio Guerrera en Unsplash

Día 5 — Charlevoix: arte, gastronomía y naturaleza sobre el San Lorenzo

La región más pintoresca de Québec, declarada Réserve mondiale de la biosphère

120–250 CAD/día 1–2 días 5–13 °C (octubre) Mejor: 2–12 de octubre

Charlevoix es, para muchos québéquois, la región más hermosa de su provincia: un mosaico de montañas que caen abruptamente hacia el río San Lorenzo, pueblos de artistas, granjas ecológicas y cocina de campo que ha sido galardonada con distinciones internacionales. La Réserve de la biosphère de Charlevoix, reconocida por la UNESCO desde 1988, abarca una región donde el cráter de un meteorito de 350 millones de años ha creado un microclima único que favorece una biodiversidad extraordinaria. En otoño, el espectáculo comienza ya en la carretera 138 desde Quebec City: cada curva revela una nueva composición de montañas cobrizas sobre el río azul, como si un pintor impresionista hubiera diseñado el paisaje expresamente para fotógrafos. El pueblo de Baie-Saint-Paul es el corazón artístico de la región, con más de veinte galerías de arte que exhiben paisajes quebequenses, y sus cafés y restaurantes son escenario habitual de improvisadas veladas musicales de jazz y folk en octubre.

La gastronomía de Charlevoix merece un párrafo aparte. El queso de cabra de la Fromagerie du Presbytère, el foie gras de la Ferme basque de Charlevoix, el boeuf Charlevoix (una raza bovina autóctona de sabor excepcional), el cordero de lait du Fjord y el whiskey de seis cereales de la Microdistillerie Charlevoix forman el panteón gastronómico de una región que el chef Martin Picard, célebre por su restaurante Au Pied de Cochon en Montreal, ha convertido en destino culinario de referencia. Para alojarse con vistas al río y a los bosques, el Hôtel Manoir Richelieu en La Malbaie —un castillo de 1899 que domina el estuario desde un acantilado— es una de las experiencias más memorables de todo el recorrido: sus habitaciones con vistas al San Lorenzo se llenan de luz cobre al atardecer de octubre, cuando el bosque detrás del hotel arde en rojo y el río espejea el cielo rosa. Para los viajeros con presupuesto ajustado, el Camping des Érables y varios B&B de Baie-Saint-Paul ofrecen una acogida cálida y auténtica a precios razonables.

Puntos destacados

  • Recorrido artístico por las galerías de Baie-Saint-Paul y compras de artesanía local
  • Degustación en la Fromagerie du Presbytère y la Ferme basque (foie gras, quesos, licores)
  • Carretera panorámica 362 entre Baie-Saint-Paul y La Malbaie con vistas sobre el San Lorenzo
  • Atardecer desde el Manoir Richelieu en La Malbaie con el bosque otoñal iluminado al fondo
Consejo Pixidia: La carretera 362 —alternativa panorámica a la autopista 138 entre Baie-Saint-Paul y La Malbaie— es más lenta (45 minutos más) pero infinitamente más bella en otoño: bordea el acantilado sobre el San Lorenzo con miradas a las Laurentinas al fondo y el estuario brillando abajo. Es de las pocas carreteras del mundo donde el paisaje es tan espectacular que los propios conductores paran espontáneamente en los arcenes para fotografiar. Lleva el depósito lleno antes de salir; las gasolineras en la ruta 362 son escasas.
Río San Lorenzo en Quebec, Canadá — isla y cielo azul sobre el río en otoño
Río San Lorenzo en Quebec, Canadá — isla y cielo azul sobre el río en otoño — Foto de Anna Mircea en Unsplash

Día 6 — Tadoussac: ballenas beluga y follaje en la confluencia del Saguenay

El pueblo más antiguo de Canadá, entre ballenas y bosques en llamas

90 CAD excursión ballenas + 120–200 CAD aloj. 1 día completo 4–12 °C (octubre) Mejor: hasta el 15 de octubre (ballenas)

Tadoussac —fundada en 1600 como primer establecimiento europeo permanente en Canadá— ocupa un lugar absolutamente único en el mapa de este itinerario: es el punto donde el fiordo del Saguenay desemboca en el estuario del San Lorenzo, creando una de las convergencias de corrientes marinas más ricas del mundo. La mezcla de aguas frías profundas del Saguenay con las templadas del San Lorenzo produce un afloramiento de zooplancton y krill que atrae cada año, entre junio y octubre, a poblaciones de belugas residentes, ballenas azules, fin whales, ballenas jorobadas y minkes. En octubre, las probabilidades de avistamiento de belugas son especialmente altas: los grupos familiares de la población residente del San Lorenzo (unos 900 individuos) se concentran en la zona de Tadoussac antes de distribuirse para el invierno. Una excursión en zodiac o barco con la empresa Croisières AML o Baleines en direct dura entre 2 y 3 horas y tiene tasas de avistamiento superiores al 90% en esta época. El fondo de follaje otoñal que rodea el fiordo convierte cada fotografía de ballenas en una composición cromática imposible: azul del agua, blanco de las belugas, rojo y naranja del bosque.

Más allá de las ballenas, Tadoussac es un pueblo de cuento que merece exploración lenta. La Chapelle des Indiens, construida en 1747 y considerada la iglesia de madera más antigua de Canadá, tiene una serenidad especial en otoño cuando los arces del cementerio circundante se cubren de rojo. El Centre d’interprétation des mammifères marins (CIMM) ofrece exposiciones fascinantes sobre las ballenas del San Lorenzo con esqueletos reales y grabaciones de canto de ballena jorobada. Para los senderistas, el sendero des Caps del Parc du Fjord-du-Saguenay comienza en Tadoussac y regala vistas de vértigo sobre el fiordo desde acantilados de 300 metros: en otoño, la combinación del fiordo azul oscuro y el bosque incandescente en los bordes del acantilado produce una de las imágenes más dramáticas de todo Québec. La mejor opción de alojamiento en Tadoussac sigue siendo el clásico Hôtel Tadoussac, con su fachada roja de madera y sus vistas directas sobre la confluencia de los dos ríos.

Puntos destacados

  • Excursión en zodiac para avistar belugas, ballenas jorobadas y fin whales en el estuario
  • Sendero des Caps en el Parc du Fjord-du-Saguenay: vistas de vértigo sobre el fiordo y el follaje
  • Visita al CIMM (Centro de interpretación de los mamíferos marinos) para aprender sobre las belugas
  • Chapelle des Indiens (1747) y paseo histórico por el pueblo más antiguo de Canadá
Consejo Pixidia: La travesía en ferry gratuita entre Baie-Sainte-Catherine y Tadoussac es obligatoria para cruzar el Saguenay, y en fines de semana de octubre la espera puede superar los 90 minutos. Sale muy a cuenta llegar al embarcadero antes de las 8:00 o después de las 17:00 para evitar colas. El ferry opera las 24 horas, no se puede reservar y es completamente gratuito; simplemente fila y espera. La vista desde el ferry sobre la confluencia de los dos ríos, con el bosque otoñal a ambos lados, ya vale por sí sola el precio del viaje.
El Château Frontenac y el Viejo Quebec dominando el acantilado sobre el San Lorenzo
El Château Frontenac y el Viejo Quebec dominando el acantilado sobre el San Lorenzo — Foto de Deep Doshi en Unsplash

Día 7 — Viejo Québec: fortaleza UNESCO entre colores y neblinas otoñales

La única ciudad amurallada de América del Norte al norte de México

100–300 CAD/día 1 día completo 5–13 °C (octubre) Todo el mes de octubre

La ciudad de Québec es, para muchos viajeros europeos, la ciudad más parecida a Europa que existe en América del Norte: sus murallas del siglo XVII, sus callejones empedrados, su ciudadela activa y el monumental Château Frontenac —el hotel más fotografiado del mundo según el libro Guinness— crean una atmósfera medievalizante que en otoño se magnifica por las nieblas matutinas que ascienden desde el San Lorenzo y por los arces que bordean el Parc des Champs-de-Bataille (las Llanuras de Abraham). El Vieux-Québec fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985, siendo la primera ciudad de América del Norte en recibir ese reconocimiento, y el gobierno provincial ha protegido meticulosamente cada fachada de la Haute-Ville (ciudad alta) y la Basse-Ville (ciudad baja). Pasear por la rue du Petit-Champlain —la calle comercial más antigua de América del Norte, construida en 1608— en una mañana de octubre brumosa, con los geranios de los balcones ya reemplazados por guirnaldas de hojas secas y las librerías mostrando novelas de invierno en sus escaparates, es una experiencia que difícilmente olvidarás.

El Parc des Champs-de-Bataille, donde en 1759 se decidió el destino de Nueva Francia en la Batalla de las Llanuras de Abraham, es el parque urbano más bello de Québec en otoño: 107 hectáreas de césped y arbolado que bordean el acantilado sobre el río, con el Château Frontenac al fondo y las Laurentinas en la orilla norte. Los colores del parque alcanzan su cénit entre el 5 y el 15 de octubre, y los fotógrafos amateurs y profesionales compiten pacíficamente cada amanecer por los mejores encuadres. La Citadelle de Québec, fortaleza en forma de estrella diseñada por los ingenieros militares británicos y todavía activa (alberga al Régiment Royal 22e), ofrece visitas guiadas hasta octubre que incluyen la ceremonia de la guardia. Para la gastronomía, el restaurante Le Lapin Sauté en la Basse-Ville sirve platos de conejo y animales de caza en preparaciones tradicionaes québéquoises que son perfectas para las noches más frescas de octubre; el Bistro Le Sam del propio Château Frontenac tiene una terraza con vistas al río desde la que el atardecer otoñal, con las orillas del río incendiadas de rojo, es una de las postales más memorables del viaje. Para el alojamiento, el Fairmont Le Château Frontenac es el sueño de muchos viajeros; si el presupuesto no llega, el Hôtel 71 en la Basse-Ville ofrece diseño contemporáneo en un edificio histórico a precios más razonables.

Puntos destacados

  • Amanecer en el Parc des Champs-de-Bataille con el Château Frontenac dorado por la luz otoñal
  • Recorrido a pie por la Haute-Ville y la Basse-Ville, con parada en la rue du Petit-Champlain
  • Visita guiada a la Citadelle y asistencia a la ceremonia del cambio de guardia
  • Cena de temporada en Le Lapin Sauté: platos de caza y sabores québéquois de otoño
Consejo Pixidia: El funicular que conecta la Haute-Ville con la Basse-Ville cuesta sólo 4 CAD el trayecto (2025) y ahorra 15 minutos de escaleras empinadas. En octubre, la Basse-Ville suele estar cubierta por la niebla matutina del río hasta las 9:00-10:00, lo que crea una atmósfera absolutamente irreal para los fotógrafos: la Plaza Royale envuelta en niebla con los edificios del siglo XVII apenas visibles es una imagen que no tiene precio. Si tienes dos noches en Québec, dedica el segundo día a una excursión al cercano Parc de la Chute-Montmorency (30 minutos al este), cuya cascada de 83 metros —más alta que las del Niágara— encuadrada por el follaje otoñal es de otro nivel.
Casa blanca junto a un lago rodeado de bosque con colores otoñales, región de Ottawa, Ontario, Canadá
Casa blanca junto a un lago rodeado de bosque con colores otoñales, región de Ottawa, Ontario, Canadá — Foto de Venkatesan P en Unsplash

Día 8 — Parque de Gatineau y Ottawa: el bosque junto a la capital federal

Colores de otoño a 15 minutos del Parlamento canadiense

Entrada gratuita al parque + 100–200 CAD aloj. Ottawa 1 día completo 4–12 °C (octubre) Mejor: 5–15 de octubre

El trayecto de Quebec City a Ottawa (unos 450 km por la autoroute 20 y la Highway 417, o más rápidamente por la 40) atraviesa la frontera invisible entre Québec y Ontario, cruzando el río Ottawa sobre el Pont des Draveurs. El Parc de la Gatineau, gestionado por la Comisión de la Capital Nacional, es una reserva natural de 361 km² que comienza literalmente a 15 minutos del Parlamento federal, al otro lado del río Ottawa en la provincia de Québec. Con más de 165 km de senderos, 50 lagos y la famosa Champlain Lookout —un mirador de acceso libre en la cima de las colinas que domina un panorama de 180 grados sobre el valle del río Ottawa con el bosque en plena explosión cromática— el parque de Gatineau es uno de los mejores spots de follaje de todo el circuito. La carretera panorámica del parque, que sube serpenteando hasta el Champlain Lookout, es especialmente impactante en las primeras horas de la mañana, cuando los valles todavía retienen la niebla y las cimas de los árboles sobresalen como islas de color sobre un mar de nubes bajas.

Ottawa, la capital federal de Canadá, combina la efervescencia administrativa con una oferta cultural de primer nivel que muy pocos visitantes conocen. El National Gallery of Canada (Galería Nacional) alberga la colección de arte canadiense más importante del mundo, incluyendo obras de los Grupo de los Siete —los pintores que en los años 20 pusieron al bosque boreal otoñal en el centro del canon artístico canadiense—, cuyas telas de arces en llamas resultan literalmente premonitorias cuando uno acaba de volver del parque de Gatineau. El Rideau Canal, declarado Patrimonio de la Humanidad, bordea el centro de la ciudad hasta el río Ottawa y en otoño sus orillas arboladas se tiñen de amarillo y rojo, atrayendo a ciclistas y paseantes que aprovechan los últimos días templados del año. Para la gastronomía, el barrio de ByWard Market concentra los mejores restaurantes y bares de Ottawa; el restaurante Beckta es el favorito de la clase política y el diplomático por su carta de vinos canadienses y sus platos de temporada con ingredientes de Ontario.

Puntos destacados

  • Champlain Lookout: panorámica de 180° sobre el valle del Ottawa cubierto de follaje
  • Carretera panorámica del Parque de Gatineau al amanecer, con niebla de valle y arces en llamas
  • Visita a la Galería Nacional de Canadá: los pintores del Grupo de los Siete y el bosque boreal
  • Paseo en bicicleta por el canal Rideau bordeado de árboles otoñales
Consejo Pixidia: La entrada al Parque de Gatineau es gratuita para los automóviles (a diferencia de los parques nacionales de Parks Canada), pero el aparcamiento en el Champlain Lookout puede llenarse antes de las 9:00 AM en fin de semana. La National Gallery abre de martes a domingo (10:00–17:00) y cierra los lunes; la entrada general cuesta 16 CAD (adultos, 2025) pero las colecciones permanentes de arte canadiense son gratuitas todos los días. No olvides visitar la impresionante puerta de vidrio de la galería que encuadra la Catedral de Notre-Dame al fondo: una obra de arquitectura en sí misma.
Vista aérea de los ardientes colores otoñales en los bosques del norte de Ontario, Canadá
Vista aérea de los ardientes colores otoñales en los bosques del norte de Ontario, Canadá — Foto de Derek Sutton en Unsplash

Día 9 — Parque Algonquin: el corazón salvaje de Ontario

El parque provincial más famoso de Canadá en su esplendor otoñal

21,50 CAD entrada + 90–180 CAD aloj. Whitney 1 día completo (mínimo) 3–11 °C (octubre) Mejor: 28 sept.–8 oct.

Fundado en 1893, el Parc provincial Algonquin es el parque más antiguo y más famoso de Ontario, con 7.653 km² de bosque boreal, 2.400 lagos y una biodiversidad que incluye alces, lobos, osos, nutrias y más de 270 especies de aves. Cada otoño, entre finales de septiembre y principios de octubre, Algonquin se transforma en el escenario más espectacular de Canada: la Highway 60 que atraviesa el parque de este a oeste durante 56 kilómetros se convierte en uno de los tramos de carretera más fotografiados del mundo, flanqueada de arces en llamas, abedules dorados y abetos negros que se elevan sobre los lagos como catedrales de color. El Visitor Centre, con su biblioteca naturalista y sus exposiciones sobre la ecología del bosque boreal, es el punto de partida ideal para planificar el día; los guardas del parque publican cada mañana un boletín con los avistamientos recientes de vida salvaje que te indica dónde acudir para ver alces o lobos. El pico de follaje en Algonquin suele producirse entre el 28 de septiembre y el 8 de octubre, ligeramente antes que en los parques de más al sur, por su mayor latitud y altitud.

Los senderos más accesibles del parque arrancan a lo largo de la Highway 60: el Lookout Trail (3,9 km, moderado) ofrece en su punto culminante una de las vistas más celebradas del otoño canadiense, con los lagos del parque brillando entre un océano de arces rojos; el Track and Tower Trail (7,7 km, moderado) sigue una antigua vía del ferrocarril forestal y alcanza una vieja torre de vigilancia de incendios desde la que el parque se despliega en 360 grados de color. Para los amantes de la ornitología, el Spruce Bog Boardwalk (1,5 km, fácil) atraviesa una turbera de abetos negros donde en otoño se pueden ver piquituertos, carboneros boreales y picamaderos de cabeza roja. En cuanto a la vida salvaje más carismática, los alces son especialmente visibles en octubre porque la temporada de celo (rut) los hace menos precavidos: las hembras y los machos con sus impresionantes cornamentas se adentran frecuentemente en la carretera y en los lagos poco profundos al amanecer. Hay registros de hasta 12 alces avistados desde la Highway 60 en un solo día de octubre.

Puntos destacados

  • Highway 60: 56 km de carretera entre arces en llamas, uno de los drives más fotogénicos del mundo
  • Lookout Trail: panorámica de 360° sobre lagos y bosque boreal en plena explosión cromática
  • Avistamiento de alces en celo (octubre) al amanecer en los lagos y la carretera del parque
  • Spruce Bog Boardwalk: paseo fácil por turbera para observar aves boreales
Consejo Pixidia: El parque de Algonquin tiene muy poca cobertura móvil en su interior; descarga los mapas offline de AllTrails antes de entrar. La gasolina dentro del parque no existe: llena el depósito en Whitney (al este) o en Dwight (al oeste). El aparcamiento más concurrido el fin de semana es el del Lookout Trail (P15); si llegas tarde, el segundo mirador —el Centennial Ridges Trail, a 10 km al este— tiene vistas comparables y mucho menos tráfico. El alojamiento más cercano dentro del parque son los lodges de la empresa Algonquin Outfitters, que conviene reservar con meses de antelación para octubre.
Avenida flanqueada de árboles dorados y pardos en una carretera rural de Ontario, Canadá, en otoño
Avenida flanqueada de árboles dorados y pardos en una carretera rural de Ontario, Canadá, en otoño — Foto de Michael Hamments en Unsplash

Día 10 — Niágara: cataratas eternas bajo un dosel de hojas doradas

El final perfecto del circuito: poder, belleza y viñedos de Ontario

30 CAD Maid of the Mist + 120–280 CAD aloj. 1 día + vuelo desde Toronto 7–15 °C (octubre) Mejor: todo octubre (colores + multitudes moderadas)

Las Cataratas del Niágara no necesitan presentación: los 57 metros de caída de las Horseshoe Falls —la catarata semicircular canadiense— y el estruendo de 168.000 metros cúbicos de agua por segundo son uno de los espectáculos naturales más impresionantes del planeta, visitado por 14 millones de turistas al año. Pero el Niágara en octubre tiene un valor añadido que los folletos turísticos rara vez destacan: la Niagara Parkway, la carretera que bordea el río desde Queenston hasta el lago Erie, está flanqueada de arces, robles y tilos que en octubre se cubren de amarillo, naranja y carmesí, creando un corredor de color que convierte cada kilómetro en una composición fotográfica. El jardín botánico de Niagara Parks, justo junto a las cataratas, tiene más de 400 especies arbóreas y arbustivas en plena explosión cromática, y el sendero del Niagara Gorge, que baja al cañón junto a la corriente, ofrece perspectivas de las cataratas desde abajo —con el arcoíris permanente que produce la neblina— que los miradores superiores no pueden igualar. El barco Maid of the Mist opera hasta finales de octubre y la experiencia de acercarse a las Horseshoe Falls envuelto en lluvia y niebla, con las paredes del cañón ardiendo en colores otoñales por encima, es tan intensa que resulta casi abrumadora.

A menos de 30 minutos al sur de las cataratas, la Niagara-on-the-Lake —considerada el pueblo más bonito de Ontario— merece una visita en el camino hacia Toronto. En octubre, los viñedos de la Niagara Wine Country que rodean el pueblo están en plena vendimia de las variedades tardías (Vidal, Riesling, Cabernet Franc), y las bodegas locales como Inniskillin, Jackson-Triggs y Peller Estates organizan tours de vendimia que incluyen recorridos entre las cepas doradas y catas de sus icewines y vinos de mesa. El icewine de Niágara —producido con uvas congeladas naturalmente durante las primeras heladas de octubre-noviembre— es uno de los grandes tesoros vinícolas de Canadá, reconocido internacionalmente y perfectamente maridable con los quesos de Ontario. Desde Niagara-on-the-Lake, el aeropuerto Pearson de Toronto está a 90 minutos de coche, lo que lo convierte en el colofón perfecto del circuito antes de tomar el vuelo de vuelta a casa.

Puntos destacados

  • Maid of the Mist: la experiencia definitiva bajo las Horseshoe Falls rodeado de paredes otoñales
  • Niagara Gorge Trail: sendero en el cañón con perspectivas únicas de las cataratas desde abajo
  • Niagara Parkway en otoño: carretera flanqueada de árboles dorados entre el río y los viñedos
  • Tour de vendimia y cata de icewine en las bodegas de Niagara-on-the-Lake
Consejo Pixidia: Si tu vuelo de regreso sale de Toronto en la tarde del día 10, planifica bien los tiempos: las cataratas están a 90 minutos del aeropuerto Pearson, pero el tráfico en la autopista QEW entre Niágara y Toronto puede duplicar ese tiempo en hora punta (17:00–19:00). Sale de Niagara-on-the-Lake antes de las 14:00 para llegar al aeropuerto con holgura. El parking del aeropuerto Pearson es caro (25-35 CAD/día); si alquilas coche, devuélvelo en la terminal del aeropuerto con cargo de « vuelta en otra ciudad » que suele añadir 50-100 CAD. Alternativamente, toma el autobús Megabus o FlixBus desde Niagara Falls directamente al aeropuerto: son frecuentes y económicos.

Presupuesto orientativo para el viaje

Las siguientes estimaciones se basan en dos personas viajando juntas en coche de alquiler. Los vuelos se estiman desde Madrid (España) como referencia; ajusta según tu ciudad de origen. Los gastos en Canadá se expresan en dólares canadienses (CAD); a efectos orientativos, 1 EUR ≈ 1,45 CAD (tipo de cambio aproximado de 2025). El alojamiento de lujo y las cataratas del Niágara suelen ser los mayores gastos del viaje.

CategoríaEconómicoConfortPremium
Vuelos (ida y vuelta por persona)580–750 €800–1.100 €1.500–2.500 € (Business)
Alojamiento (10 noches, total 2 pers.)1.200–1.600 CAD2.000–3.000 CAD4.000–8.000 CAD
Coche de alquiler (10 días)350–450 CAD500–700 CAD (SUV)800–1.200 CAD (4×4 premium)
Gasolina (10 días, ~1.800 km)~200–280 CAD (precio gasolina ~1,65 CAD/L en Quebec)
Comidas (10 días, 2 pers.)600–800 CAD (supermercado + restaurante casual)1.200–1.800 CAD (restaurantes medianos)2.500–4.000 CAD (gastronomía gourmet)
Entradas y actividades (2 pers.)300–400 CAD500–700 CAD900–1.500 CAD (excursiones, helicóptero, etc.)
TOTAL ESTIMADO (por persona)~1.700–2.200 €~2.800–3.800 €~5.000–9.000 €
Nota sobre el presupuesto: Los precios del alojamiento se disparan en los fines de semana de octubre en zonas como Charlevoix, Tadoussac y Niagara-on-the-Lake, donde la demanda supera la oferta durante el pico de follaje. Reservar con 3-4 meses de antelación y ser flexible con las fechas (preferiblemente entre semana) puede reducir el coste del alojamiento hasta un 40%. El pase anual de Parks Canada (Discovery Pass, ~75 CAD/vehículo en 2025) amortiza su precio si visitas la Mauricie y el parque de Jacques-Cartier; para los parques provinciales de Québec (SÉPAQ) existe un pase similar.

Preguntas frecuentes sobre el otoño en Québec y Ontario

¿Cuándo es exactamente el veranillo de San Martín en Québec y Ontario en 2026?

El veranillo de San Martín (Indian Summer en inglés, été des Indiens en francés québéquois) no tiene fechas fijas: es un fenómeno meteorológico que ocurre cuando, tras las primeras heladas de otoño, regresa un periodo de días cálidos y soleados, generalmente entre mediados de septiembre y finales de octubre. En Québec y Ontario, el veranillo de San Martín suele presentarse durante 5 a 15 días entre el 25 de septiembre y el 15 de octubre, con temperaturas de 15-20 °C por el día y cielos despejados que maximizan el espectáculo del follaje. Para 2026, los modelos climáticos históricos sugieren que la probabilidad más alta de disfrutar del veranillo en esta región se sitúa entre el 28 de septiembre y el 12 de octubre. Sin embargo, ningún servicio meteorológico puede predecir el fenómeno con más de 10-14 días de antelación. Te recomendamos seguir la previsión de Environment and Climate Change Canada a partir de mediados de septiembre de 2026.

¿Necesito visado para viajar a Canadá desde España (o América Latina) en 2026?

Los ciudadanos españoles (y de la mayoría de los países de la Unión Europea) no necesitan visado para entrar a Canadá como turistas, pero sí deben solicitar la Autorización de Viaje Electrónica (AVE / eTA), que cuesta 7 CAD, se tramita en línea en menos de 72 horas y es válida 5 años o hasta que caduque el pasaporte. Los ciudadanos de México y la mayoría de países latinoamericanos (excepto Argentina, Chile, Brasil y algunos más que tienen acuerdos) necesitan tramitar un visado de turista ante la embajada canadiense, lo que puede tardar entre 4 y 12 semanas. Consulta la web oficial de Immigration Canada para verificar los requisitos exactos según tu país de origen. Para todos los viajeros, es obligatorio completar el formulario digital ArriveCAN antes del viaje (o en su sustituto actualizado en 2026).

¿Es necesario alquilar un coche para este itinerario o se puede hacer en transporte público?

El coche de alquiler es prácticamente indispensable para este itinerario tal como está diseñado. Los parques nacionales y provinciales (Mauricie, Jacques-Cartier, Algonquin, Gatineau) son inaccesibles en transporte público, y las carreteras panorámicas de Charlevoix o los Cantons-de-l’Est sólo se disfrutan plenamente en coche propio. Los trayectos entre etapas (Quebec City–Tadoussac, Ottawa–Algonquin) tampoco tienen conexiones directas en autocar que sean prácticas para un viajero con horarios ajustados. Dicho esto, existe una versión reducida del circuito basada en transporte público que cubre Montreal, Quebec City y Ottawa, las tres ciudades principales, usando el tren de VIA Rail Canada y autocares de la compañía FlixBus o Greyhound. Desde Quebec City se pueden tomar excursiones organizadas de un día a Charlevoix y a los parques cercanos con operadores locales. Sin embargo, para disfrutar del follaje en su máxima expresión en los parques naturales, el coche sigue siendo la única opción real.

¿Qué ropa es necesaria para viajar en octubre a Québec y Ontario?

Octubre en el este de Canadá requiere equipaje para tres tipos de clima: días de veranillo (15-20 °C, manga corta o camiseta ligera), mañanas y noches frías (0-8 °C, forro polar o chaqueta de lana) y días lluviosos o ventosos (chubasquero impermeable obligatorio). El sistema de capas es el más práctico: camiseta técnica de base, forro polar de media cremallera y capa exterior impermeable con capucha. Para el senderismo, unas botas de trekking medianas con membrana impermeable son esenciales; el terreno de los parques suele estar húmedo y resbaladizo por la caída de hojas. Para las excursiones en barco en Tadoussac (avistamiento de ballenas), el frío sobre el agua puede ser de 2-5 grados menos que en tierra: lleva una capa adicional y guantes ligeros. En ciudad (Montreal, Quebec City, Ottawa), la ropa urbana de temporada de entretiempo europea sirve perfectamente. Consulta la sección de Environment Canada para la previsión actualizada en cada región.

¿Cuándo es exactamente el pico de colores del follaje en cada región?

El pico del follaje avanza de norte a sur y de mayor a menor altitud. En términos generales para Québec y Ontario en años típicos: los parques de alta altitud como Algonquin y Jacques-Cartier alcanzan su máximo entre el 25 de septiembre y el 5 de octubre; Charlevoix y Tadoussac entre el 1 y el 10 de octubre; los Cantons-de-l’Est y el área de Gatineau entre el 5 y el 15 de octubre; y el área de Montreal y Niágara entre el 10 y el 20 de octubre. Esto significa que si viajas del 2 al 11 de octubre de 2026, es probable que encuentres el pico de colores en la mayoría de los destinos del itinerario. El mapa de seguimiento del follaje de The Weather Network y el calendario de la SÉPAQ son las fuentes más fiables para ajustar las fechas con 10-14 días de antelación.

¿Es seguro viajar a Canadá como turista en 2026? ¿Hay aspectos de seguridad que deba conocer?

Canadá es consistentemente uno de los países más seguros del mundo para los viajeros internacionales. Los índices de criminalidad en las regiones de este itinerario (Québec y Ontario) son muy bajos comparados con los estándares europeos, y los viajeros raramente enfrentan problemas de seguridad personal. Dicho esto, hay consideraciones específicas para el viaje en otoño a parques naturales: los osos negros son activos en otoño acumulando reservas para el invierno, especialmente en el Parque Algonquin; lleva siempre spray antiosos si haces senderismo en solitario y sigue las normas de seguridad del parque. Los alces en celo (octubre) pueden volverse agresivos con los vehículos; mantén distancia y no los fotografíes de cerca. En ciudades, la zona del Vieux-Port de Montreal y el Viejo Québec son muy turísticas y seguras, aunque como en cualquier ciudad grande conviene mantener el habitual sentido común con los objetos de valor. El seguro de viaje con cobertura médica es indispensable: la sanidad canadiense es excelente pero muy cara para los no residentes.

¿En qué idioma se habla en Québec? ¿El español o el inglés son útiles?

Québec es la única provincia oficialmente francófona de Canadá, y el francés es la lengua de trabajo, la señalización vial, los menús de restaurantes y la administración pública. En las ciudades —especialmente Montreal, que es también la segunda ciudad francófona del mundo después de París— el inglés funciona perfectamente en los entornos turísticos, hoteles, restaurantes y tiendas. Fuera de Montreal, y especialmente en los pueblos y parques de las Laurentidas, Charlevoix o Gaspésie, es posible encontrar pequeños comercios o personas mayores que hablan poco o nada de inglés; unas pocas frases básicas en francés (« Bonjour », « Merci », « S’il vous plaît », « Parlez-vous anglais? ») abren todas las puertas y son recibidas con mucho aprecio por los québéquois. En Ontario, el inglés es la lengua predominante. El español prácticamente no sirve en la calle salvo en las zonas muy turísticas de Toronto, Montreal o Niagara Falls donde el turismo latinoamericano y español es creciente. Llevar una aplicación de traducción offline es una buena precaución.

¿Con cuánta antelación conviene reservar el viaje a Canadá en octubre de 2026?

El otoño en el este de Canadá —y en particular el periodo de pico de follaje de octubre— es la temporada turística más demandada de la región, por encima incluso del invierno (salvo el Carnaval de Québec). Para los viajeros europeos o latinoamericanos, recomendamos encarecidamente reservar con al menos 5-6 meses de antelación para los vuelos (idealmente en marzo-abril de 2026) y con 3-4 meses de antelación para los alojamientos, especialmente en Charlevoix (Manoir Richelieu), Tadoussac (Hôtel Tadoussac), Niagara-on-the-Lake y las propiedades de lujo en Quebec City. Los campings y lodges dentro del Parque Algonquin para el fin de semana del 3-4 de octubre se agotan literalmente en horas cuando abren las reservas en enero. El coche de alquiler conviene reservarlo con 6-8 semanas de antelación; los precios en las agencias del aeropuerto de Montreal se disparan para las fechas de octubre. Las excursiones de avistamiento de ballenas en Tadoussac también se reservan con antelación, ya que los zodiacs tienen plazas limitadas.

Fuentes

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